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Piezas en venta

 

Garantía de compra

 

 

Por falta de tiempo solamente contestamos preguntas sobre las piezas que tenemos en venta.

No podremos entonces responder correos con preguntas sobre otras piezas distintas a las que tenemos en esta Web. Tampoco hacemos valoraciones ni tasaciones, ya que eso invadiría las competencias de los tasadores profesionales.

 

 

 

  

 Pocos objetos son tan bellos como los realizados utilizando el marfil, material noble que con los años adquiere una bellísima patina que va mejorando con el tiempo.

 

 

Las piezas que se exhiben en estas páginas son antigüedades. No están sujetas por tanto a las prohibiciones de comercialización de ese material reguladas por convenios internacionales y por supuesto son por tanto totalmente legales.

Hoy casi no hay en el mercado marfil moderno y legal, ya que los cupos autorizados por los citados convenios son reducidos, se trata de marfiles procedentes de animales muertos de forma natural o cazados por ser excedentes.
Lo apreciado del marfil y su gran demanda ha propiciado una caza furtiva que de continuar acabaría con las extinción de diversas especies, ya que el marfil no solamente procede del elefante, aunque sea de los más apreciados, sino también de tan diversos animales como el hipopótamo y las morsas.

No debemos propiciarlo comprando piezas que no estemos seguros de su origen o que no sean antigüedades, como las que nosotros comercializamos exclusivamente.

Las piezas en marfil antiguo son una de las mejores inversiones que puede realizarse en estos momentos ya que al valor artístico y de la antigüedad se une el del extraordinario material de que están realizadas que cada vez será más escaso y por tanto más valioso.


Sin embargo no podemos dejar de expresar nuestra opinión de que la extinción de algunas especies de animales, y el peligro sobre tantas otras, no tienen por causa principal la caza, sino la destrucción de su medio ambiente. Algo que se sigue haciendo con total impunidad sin que nadie le ponga remedio, infame tarea realizada por incendiarios y taladores, y que no tienen nada que ver con el noble deporte de la caza al que es fácil achacarle todos los males. En concreto el peligro principal para los elefantes y demás especies en peligro son los políticos ineptos y corruptos cómodamente sentados en sus despachos (o en las tumbonas de sus continuas vacaciones de lujo) y no el cazador aventurero que con el rifle al hombro recorría el paisaje africano arrostrando peligros sin cuento.